martes, octubre 09, 2007

Organizaciones que crecen, crecen...

Bueno, todo lo que sabemos sobre organización ya lo sabía la madre naturaleza hace muchos evos.

Por ejemplo, hay una vieja teoría, peligrosa como la Paradoja de Sorites, que dice que las organizaciones con mucha gente son ingobernables. Lo que se sigue es que hay que dividir estas organizaciones en trozos más pequeños para que sigan siendo gobernables. Es decir, verticalizarlas.

Esto es bueno porque, además, crea una infinidad de mandos intermedios que, según el principio de Peter, causan gran placer a los señores colaboradores. A estos nuevos jefes no les cuesta mucho trabajo comprender que, dado que no pueden crear valor nuevo, pueden todavía dotar de peso a su puesto por la vía de obtener y retener información a través de todos los medios.

Para ello, se aplican a crear y solicitar infinidad de formularios e informes que van cimentando poco a poco su autoridad. No tardan en contratar más personal a su cargo para cumplimentarlos y elevar su propia posición jerárquica. Estos mandos intermedios no escalan posiciones porque no están dotados. Pero aún pueden elevarse acumulando personal bajo ellos.

En un cierto número de años, no solo se ha cumplido el principio de incompetencia de Peter, sino que se han creado nuevas e importantes posiciones para dar cabida a nuevos incompetentes. Es decir, la organización se moldea, se adapta a la marea de mandos intermedios, consultores, controladores y personal no productivo de todo tipo.

Ah, bueno... el corolario, sí... la proliferación de niveles y mandos intermedios es el mejor caldo de cultivo para la burocracia. Se crea una marea de informes y controles internos que acaban siendo el verdadero leitmotiv de una buena parte de la organización.

Ya no se trabaja para crear valor, sino para cumplimentar los siempre crecientes niveles de control interno. Y en ese entorno de retaguardia, los colaboradores inteligentes, si carecen de escrúpulos, pueden medrar mejor aún que en el campo de batalla.

¿Cómo identificarlos? Es fácil. Ellos mandan sobre la estructura, no sobre el objetivo para el que se creó la estructura. Es decir, no saben. Simplemente, mandan a personas que saben. Utilizan la psicología, la inteligencia emocional, para invertir las relaciones, permanecer mientras los buenos son barridos. Para sobrevivir al agua caliente.

Ha nacido la organización moderna.

Pero, y entonces... ¿cómo consigue una organización seguir viva? Mediante la aplicación de una ley universal de desconcertante sencillez:


El Principio de Rodríguez
En una organización, siempre hay alguien que trabaja.